Trombocitopenia: causas, síntomas y tratamiento

Trombocitopenia: causas, síntomas y tratamiento

La trombocitopenia es una condición caracterizada por un conteo plaquetario menor a 150.000 unidades por microlitro de sangre. 

La sangre es un tejido conectivo líquido que circula por los capilares, venas y arterias de todos los vertebrados. Un ser humano medio contiene de 4,5 a 5,5 litros de este fluido en todo su organismo, y el corazón bombea casi la totalidad de esta cifra en cosa de 60 segundos. Dentro de la sangre, encontramos varios tipos celulares: eritrocitos, leucocitos y plaquetas.

De todos los cuerpos celulares circulantes en sangre, los eritrocitos o glóbulos rojos son los más dominantes. Se estima que un ser humano medio posee unos 5 millones de eritrocitos por milímetro cúbico de sangre, aproximadamente 1.000 veces más que los leucocitos o glóbulos blancos. Estas células, sin núcleo ni mitocondrias, tienen como única función transportar el oxígeno a todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo.

Más allá de los glóbulos rojos, se estima que el 0,5% de la porción celular de la sangre son glóbulos blancos (unidades básicas del sistema inmune) y el 1% son plaquetas. Generalmente olvidadas, estas últimas realizan una serie de labores esenciales en la homeostasis y bienestar de los seres humanos, sobre todo, porque inician la coagulación sanguínea cuando sufrimos una herida.

Trombocitopenia

Las plaquetas son esenciales para el bienestar del organismo, pues evitan que el paciente pierda sangre de forma descontrolada cuando sufra una lesión, lo que se traduciría en los cuadros más graves en un shock hipovolémico y muerte. ¿Qué sucede cuando no hay suficientes plaquetas circulantes en un organismo enfermo? Para darte respuesta a esta cuestión y muchas más, aquí te lo contamos todo sobre la trombocitopenia.

La trombocitopenia es una entidad clínica que se refleja con un conteo plaquetario menor a 150.000 unidades por microlitro de sangre, o lo que es lo mismo, 150 × 10^9/L. En comparación, el conteo de plaquetas circulantes en un paciente normal es de 150.000 a 450.000 por microlitro de sangre.

De todas formas, cabe destacar que la trombocitopenia no es una enfermedad en sí misma, sino una condición o signo de que existe una patología subyacente que está causando la baja producción o destrucción de las plaquetas en el paciente. Existen más de 200 enfermedades reconocidas que se manifiestan con un conteo bajo de plaquetas, que van desde cuadros asintomáticos hasta hemorragias internas que pueden acabar con la vida del que las padece.

La trombocitopenia suele ser indicio de irregularidades hematológicas, infecciones en el tracto sanguíneo, microangiopatías trombóticas, cánceres de tipo sanguíneo, enfermedades inmunológicas y efectos adversos de medicamentos, entre otros escenarios. Después de la anemia, es el desajuste más frecuente en el hemograma: el 0,9% de los pacientes con una enfermedad aguda lo padecen, mientras que del 25 al 46% de los enfermos en unidades de cuidados intensivos (UCI) presentan un conteo plaquetario por debajo de lo esperable.

Todos los organismos sanitarios engloban la trombocitopenia en tres posibles categorías, dependiendo del motivo subyacente de la condición. Estas son las siguientes:

Causas de la trombocitopenia

Como ya hemos dicho en líneas previas, la trombocitopenia no es una enfermedad por sí sola, sino una consecuencia de un proceso patológico subyacente. A continuación, exploramos algunas de las causas más comunes del conteo bajo de plaquetas en el paciente.

  1. Trombocitopenia inmune primaria (TIP): La TIP se considera una entidad clínica muy rara, pues afecta a 4 personas por cada 100.000 habitantes en cualquier lugar dado al año. En este caso, el conteo plaquetario reducido se debe a la acción de los anticuerpos del propio paciente, pues reconocen a los autoantígenos de la membrana plaquetaria como dañinos Esto provoca que los linfocitos T del sistema inmune destruyan a estos cuerpos celulares esenciales para que se produzca la coagulación.Aunque no se conozcan del todo los mecanismos subyacentes de la trombocitopenia inmune primaria, se sabe que existen ciertos desencadenantes y factores de riesgo. El primero de ellos es presentar una edad avanzada, y el segundo, haber pasado por un episodio previo de hemorragia (con un riesgo relativo de 27,5).
  2. Infecciones: La trombocitopenia es una complicación frecuente en los pacientes con VIH (9,2%), porcentaje que aumenta hasta el 21% en aquellos que terminan desarrollando SIDA por la falta de los tratamientos adecuados. Por otro lado, la leptospirosis, anaplasmosis, brucelosis y otras enfermedades bacterianas que se transfieren de animales a humanos (a veces mediante vectores invertebrados, como garrapatas) también causan trombocitopenia, en este caso adquirida a lo largo de la vida del paciente. La malaria y la babeiosis, provocadas por parásitos intracelulares, también la propician.
  3. Otras causas: La trombocitopenia adquirida por infecciones o la TIP son las variantes más conocidas en el ámbito clínico, pero existen otras muchas más. Por ejemplo, el abuso crónico de alcohol, deficiencias nutricionales y el hiperesplenismo (hiperfuncionalidad del bazo) pueden provocarla. Por último, el consumo de algunos fármacos (heparinas, sulfonamidas, ampicilina, etc) pueden favorecer que aparezca una trombocitopenia inmune, en este caso secundaria.

Síntomas de la trombocitopenia

Como podrás imaginar, los síntomas más evidentes de la trombocitopenia están relacionados con el sistema circulatorio. De todas formas, cabe destacar que los primeros signos clínicos evidentes ocurren cuando el conteo plaquetario es menor a 80.000 unidades por microlitro, mientras que la vida del paciente corre peligro cuando el conteo es menor a 10.000 plaquetas/microlitro.

Uno de los primeros signos de trombocitopenia (sobre todo TIP) es la aparición de petequias bajo la piel, pequeñas lesiones de color rojo que indican la extravasación de un número reducido de eritrocitos cuando se daña un capilar. También suelen aparecer hematomas en cualquier parte del cuerpo por golpes mínimos, ya que se está produciendo una hemorragia interna localizada y superficial por la falta de plaquetas.

También es común la epistaxis, un sangrado nasal que no se corta con los métodos normales que inducen la coagulación. Las encías suelen sangrar de forma abundante sin estímulos exógenos evidentes, las mujeres presentan períodos excepcionalmente copiosos y hasta se puede observar sangre en orina y/o heces. Cuanto menor sea el conteo plaquetario, más graves serán los síntomas.

Por último, cabe destacar que la trombocitopenia severa se asocia a hemorragias internas, siendo la de tipo cerebral fatal en casi todos los casos. La hemorragia cerebral puede ser espontánea, intraventricular, subaracnoidea, de tipo hematoma subdural o de tipo hematoma epidural. En todos los cuadros, la tasa de mortalidad media se sitúa en el 40%, sin contar las secuelas irreversibles producto de la lesión neuronal en la zona afectada.

Tratamiento

Si la trombocitopenia es de tipo inmune, el tratamiento de elección son los glucocorticoides, específicamente la prednisona. Este fármaco deprime los mecanismos de acción del sistema inmune, lo que puede ayudar a que las plaquetas dejen de ser destruidas y su número en sangre aumente. De todas formas, no se debe tomar este fármaco por mucho tiempo a menos que sea estrictamente necesario: una inmunosupresión prolongada promueve que surjan infecciones y otros problemas asociados.

Si la causa de la trombocitopenia es una infección o una malignidad sanguínea, esta debe tratarse en base al problema subyacente. Por otro lado, si la situación del paciente es crítica (menos de 10.000 plaquetas/microlitro de sangre) se requiere la transfusión de plaquetas, con el fin de evitar sangrados que puedan poner en peligro la vida de la persona afectada. Por desgracia, a veces las plaquetas exógenas pueden ser destruidas por el mismo mecanismo subyacente que ha causado la patología.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga.+ info

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias