¿Es la industria alimentaria la que produce adicción y ansiedad por la comida? ¿Es la industria alimentaria la que produce adicción y ansiedad por la comida?

¿Es la industria alimentaria la que produce adicción y ansiedad por la comida?

¿Sabías que sólo con ver los paquetes de ciertos productos en los estantes de los supermercados se desencadenan las adicciones y ansiedad?

La mayoría de las personas en algún momento de la vida han tenido el impulso de buscar y consumir “su snack favorito”, o incluso después de haberlo visto en una gran valla comercial de camino a casa o al trabajo, en una publicidad mientras mira sus redes sociales, o en los comerciales de la televisión. 

Los científicos que trabajan para la industria alimentaria, dedican su tiempo en calcular la cantidad perfecta de sal, azúcar y grasa que garanticen que sus productos vuelen de los estantes y que las personas vuelvan por más, con el fin de ganar más dinero.

Por tal razón, es importante para ellos que el consumidor ingiera el paquete del producto hasta que se termine, y es aquí donde entra en juego la combinación perfecta de sabores, texturas y velocidad de consumo, que hacen que el cliente no se canse del sabor, ni se sienta saciado con facilidad. Para ello, es clave que el producto sea fácil de masticar, que se sienta un sabor intenso en la parte delantera de la boca y luego se apague rápidamente para que el consumidor busque de inmediato el siguiente bocado.

Los científicos que trabajan para la industria alimentaria dedican su tiempo en calcular la cantidad perfecta de sal, azúcar y grasa

De esta manera, entendemos el por qué trabajan en lograr ese objetivo, pues si la gente tuviese que masticar los alimentos para extraer el placer del sabor, invertiría más tiempo en comer, sería mejor digerido el producto y la sensación de llenura se alcanzaría mucho antes, por tanto la gente consumiría menos, escribió Thorton Mustard en el 2002 en su libro The Taste Signature Revealed.

¿Los productos procesados pueden engañar al cerebro? Resulta que sí, uno de estos estímulos engañosos es el crunch de los productos, pues genera señales auditivas que distraen la mente y hace que la persona continúe comiendo. Además resulta ser una sensación atractiva de “frescura” para el consumidor.

Asimismo, si el producto se disuelve rápidamente en la boca hace creer al cerebro que no se ha ingerido nada, en consecuencia se consume una gran cantidad del mismo, antes que el cerebro envíe la señal de saciedad generada por los reguladores neuroendocrinos y gastrointestinales: Péptido YY y Leptina, quienes se activan desde el momento en el que empezamos a comer.

De hecho, muchos de los ingredientes de los alimentos procesados no tienen nada que ver con su sabor final. Algunos son agregados para mejorar la textura, controlar el nivel de humedad, evitar que otros ingredientes se separen durante la preparación, asegurar que el producto dure los meses que permanezca almacenado en casa o en los estantes de ventas, y para enmascarar sabores de otros ingredientes agregados (sabor amargo o ácido) utilizan potenciadores de sabor. Estos se consideran ingredientes invisibles para engañar al cerebro para que pruebe algo que no está realmente ahí.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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