Bótox para solucionar el bruxismo

Bótox para solucionar el bruxismo

Con este tratamiento se obtiene un bienestar mandibular de entre seis y doce meses, y cada tanto se deben implementar otra sesión de bótox.

El bruxismo puede ser de origen espontáneo (primario) o asociado a otras enfermedades (secundario). Hablamos de bruxismo primario cuando no existe una causa definida ni obedece a otros problemas médicos. Suele estar relacionado con la tensión y el estrés; y de bruxismo secundario cuando se puede diagnosticar un origen concreto o está asociado a otras enfermedades, principalmente neurológicas (epilepsia, enfermedad de Parkinson, etc.).

Este rechinamiento involuntario, inducido, puede provocar un dolor en los músculos del oído, en el cuello, y en la mandíbula; y no es extraño que ocasione cefalea tensional. Además, ocasiona desgaste dentario y sangrado en las encías.

También, al aumentar y endurecer los músculos maseteros, el bruxismo puede llegar a modificar la fisionomía facial, generando el aspecto de una cara cuadrada desde el punto de vista estético.

El bruxismo puede ser de origen espontáneo (primario) o asociado a otras enfermedades (secundario)

Estos problemas se pueden remediar con bótox después de una exploración minuciosa de los músculos maseteros, analizando los puntos de máxima tensión en la zona facial.

“La toxina botulínica se emplea, también, para relajar el músculo más potente que tenemos en la masticación, que no es otro que el masetero”, señala la Dra. Gómez Pérez, miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC).

“Al relajar el masetero, la articulación temporomandibular queda libre de tensiones; y así, con bótox, aunque la paciente siga sufriendo ansiedad por las noches o continúe preocupada o temerosa por el día, se consigue la relajación del músculo, sin esfuerzo alguno”, continúa.

“Además, el bótox no genera efectos secundarios en el organismo. Estamos hablando de una neurotoxina que tiene diversos cometidos médicos y estéticos desde hace mucho tiempo, como su uso en casos de parálisis musculares en bebés lactantes y niños”, subraya.

El resultado de la intervención se observa a los diez días o dos semanas una vez iniciado el tratamiento. La articulación de la zona temporomandibular se encontrará mucho más relajada y el paciente notará que se levanta por las mañanas con una menor sobrecarga.

El bruxismo puede provocar un dolor en los músculos del oído, en el cuello, y en la mandíbula

“No solo los pacientes dejan de referir dolor en la zona temporomandibular o en la zona del oído, sino que, a la vez, cuando comen, por ejemplo, carnes de caza, colines de pan o zanahorias crudas, ya no les duele o se les bloquea la mandíbula”, afirma la doctora Gómez.

“Si el paciente no consiguiera una mejoría clara de su dolencia se le derivaría a la consulta de una cirujana maxilofacial para que valorara la funcionalidad de la articulación temporomandibular”, informa.

El tratamiento del bruxismo con toxina botulínica es válido para la inmensa mayoría de las personas que lo padecen, pero es preceptivo que si el paciente tiene alguna alteración en su articulación temporomandibular o en la alineación de sus dientes deba acudir a otro especialista para que complete el tratamiento.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga.+ info

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