2 de junio, Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria

2 de junio, Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria

El 2 de junio se conmemora el Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), una fecha en la que se pretende dar visibilidad a esos trastornos que afectan a muchas personas, la mayoría mujeres, y cuya prevalencia continúa en aumento en los últimos años, especialmente a raíz de la pandemia.

En el marco del Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria, la doctora Marina Díaz Marsá, jefa de la Unidad de TCA del Hospital Clínico San Carlos y presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, remarca que para comprender qué les ocurre a las personas que sufren un TCA es importante entender que la preocupación por el peso y la alimentación no es más que la punta del iceberg.

“Hasta tal punto esto es así que considero que no deberían llamarse trastornos de la conducta alimentaria, porque eso confunde a la población”, puntualiza la especialista. En la parte que está ‘hundida’ de ese iceberg se encuentran cuestiones muy diversas y que “producen mucho sufrimiento”, apunta además la doctora.

Algunos de estos factores tienen que ver con alteraciones de la personalidad, como un alto grado de perfeccionismo y autoexigencia, baja autoestima… “Pero también hay muchos casos de acoso escolar, acoso sexual o graves conflictos familiares”, añade.

Indagar en la parte oculta del iceberg y encontrar el origen de ese sufrimiento y malestar es fundamental para conseguir curar los trastornos de la conducta alimentaria, así como una intervención precoz.

Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria

En este sentido, Díaz Marsá señala que “una de las grandes dificultades que presentan los pacientes con TCA es no saber identificar el porqué de su vacío, el origen”. “En parte es por esto que tienden a llenar ese sentimiento de vacío con conductas patológicas a través del control o descontrol de la alimentación”, explica.

La doctora considera fundamental entender que la ingesta de alimentos o el control de la alimentación no pueden rellenar o resolver el sentimiento de vacío de estas pacientes. “Solamente desde el afecto, sentirse querido y respetado y desde la construcción de un proyecto de vida se puede llenar el sentimiento de vacío asociado a las pacientes con TCA”, asegura.

La buena noticia es que aproximadamente el 65 % de las personas que sufren un TCA consiguen recuperarse totalmente, si bien es un proceso largo, complejo y lleno de baches. En este proceso de recuperación, la red de apoyos de las pacientes juega un papel fundamental. Sin embargo, en un porcentaje menor, aproximadamente un 10 %, la enfermedad se cronifica, lo que repercute directamente en la salud física.

“La desnutrición mantenida a largo plazo produce una serie de consecuencias orgánicas que hace que la comorbilidad psiquiátrica se asocie con una comorbilidad médica”, señala la doctora Díaz Marsá. Además, la calidad de vida de las personas con un TCA crónico se ve muy afectada: “ No tienen una actividad laboral, relaciones interpersonales…”, apunta la especialista.

Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Para evitar que esto ocurra, la intervención precoz  a través de un equipo multidisciplinar es fundamental.  Según Marina Díaz Marsá, “cuanto antes se interviene, antes se sale de la enfermedad”. También aquí el papel de las familias es clave: “Es muy importante que las familias se sienten a comer o a cenar juntas, no solo para fomentar hábitos alimentarios saludables, sino para mejorar la comunicación entre los miembros de la familia”, señala.

Un estudio realizado en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, dirigido por Marina Díaz Marsá, concluye que el sentimiento de vacío y la gravedad de los síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria guardan relación con un menor cuidado materno y una alteración en los vínculos.

En este sentido, la doctora afirma que la gravedad del trastorno de la conducta alimentaria dependerá, en parte, de la calidad del apego que el paciente ha establecido con su figura materna.

“El tipo de vínculo afectivo, presente sobre todo en la primera infancia, supone un factor determinante en la regulación de las emociones, aspecto que se encuentra alterado en los pacientes que sufren un TCA”, resume.

“La pandemia ha alterado las rutinas, las chicas han pasado más tiempo en redes sociales, se ha hecho mucho hincapié durante este tiempo en el ejercicio y la dieta saludable, etc.”. Todos estos factores han incidido en la mayor aparición de estos trastornos, sostiene la doctora.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga.+ info

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