Se vincula la mala salud mental con la exposición infantil a la contaminación

Se vincula la mala salud mental con la exposición infantil a la contaminación

La exposición en la niñez y la adolescencia a niveles altos de contaminación atmosférica, en particular los óxidos de nitrógeno producidos por el tráfico, se ha vinculado a una mayor tasa de enfermedades mentales a los 18 años.

Son muchos los estudios que han demostrado que la contaminación atmosférica está implicada en el desarrollo de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. Ahora un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Duke (Reino Unido) ha encontrado que los niños y jóvenes que estaban expuestos a niveles altos de polución del aire, especialmente los óxidos de nitrógeno relacionados con el tráfico, tenían más síntomas de enfermedades mentales a los 18 años.

Esta investigación, publicada en JAMA Network Open, abarca no solo la depresión y la ansiedad, sino todas las formas de trastorno y angustia psicológica. Se ha llevado a cabo gracias a 2.000 gemelos nacidos en Inglaterra y Gales entre 1994 y 1995 a los cuales se les ha ido haciendo un seguimiento de su salud mental, además de analizar los niveles de polución de sus zonas de residencia.

Aaron Reuben, primer autor del estudio, ha indicado que este vínculo entre la exposición a la contaminación del aire y los síntomas de las enfermedades mentales en adultos jóvenes es modesto, pero “debido a que las exposiciones dañinas están tan extendidas en todo el mundo, los contaminantes del aire exterior podrían contribuir de manera significativa a la carga global de enfermedades psiquiátricas”.

Los contaminantes del aire exterior podrían contribuir de manera significativa a la carga global de enfermedades psiquiátricas

En el estudio se midieron algunos contaminantes del aire como los óxidos de nitrógeno (NOx), un contaminante gaseoso que está regulado por ley, y las partículas finas (PM2.5), un aerosol controlado con partículas suspendidas de menos de 2,5 micrones de diámetro. Los resultados mostraron que el 22% de los participantes había tenido una exposición a NOx superior a la establecida por la Organización Mundial de la salud (OMS), y el 84% excedía las limitaciones de exposición a PM2.5. Esta asociación según los investigadores podría deberse a que los contaminantes del aire podrían provocar una inflamación en el cerebro que impediría que este órgano regule correctamente los pensamientos y emociones.

Estos niveles de contaminación se pusieron en relación con 10 trastornos psiquiátricos en los sujetos, tales como dependencia del alcohol, tabaco o cannabis, trastorno de conducta, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad generalizada, depresión mayor, trastornos alimentarios, estrés postraumático y síntomas relacionados con la psicosis.

“Hemos confirmado la identificación de lo que es esencialmente un factor de riesgo novedoso para la mayoría de las principales formas de enfermedad mental. Uno que es modificable y en el que podemos intervenir a nivel de comunidades, ciudades, e incluso países enteros”, ha explicado Reuben. Este grupo de investigadores sigue estudiando los mecanismos biológicos que se asocian a la exposición temprana a la contaminación atmosférica con más probabilidades de desarrollar una enfermedad mental en la edad adulta.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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