El desarrollo del autismo es diferente en el cerebro de niños y niñas

El desarrollo del autismo es diferente en el cerebro de niños y niñas

El autismo se desarrolla en distintas zonas del cerebro según el sexo, y se ha descubierto que para que las niñas tengan TEA deben darse más mutaciones genéticas, lo que puede explicar por qué es más frecuente en los niños.

Los científicos saben que el autismo es mucho más común en hombres que en mujeres, pero desconocen las razones. Ahora, una nueva investigación liderada por la Universidad de Yale ha descubierto que los trastornos del espectro autista (TEA) se pueden desarrollar en diferentes áreas del cerebro femenino y masculino, y que las niñas con autismo presentan una mayor cantidad de mutaciones genéticas que los niños, lo que sugiere que para que ellas desarrollen este trastorno es necesario un mayor “impacto genético”.

Los TEA son trastornos del desarrollo que pueden afectar a la capacidad de relacionarse socialmente, comunicarse y aprender, y los niños tienen cuatro veces más probabilidades que las niñas de recibir un diagnóstico. Incluso cuando se tienen en cuenta factores que pueden influir como una mayor tendencia de los niños a manifestar los síntomas del autismo, esta discrepancia se mantiene, afirma el Dr. Abha Gupta, profesor asistente de pediatría en la Facultad de Medicina de Yale y principal autor del estudio, que se ha publicado en la revista Brain.

Este experto ha admitido que se sabe muy poco sobre la forma en la que el autismo se desarrolla en el cerebro y que por ello es tan importante poder localizar las regiones del mismo “donde podría surgir la disfunción”. Y señala que uno de los motivos por los que no se ha averiguado por qué los TEA suelen afectar más a los niños que a las niñas es que la mayoría de los estudios se han basado en muestras predominantemente masculinas.

El desarrollo del autismo es diferente en el cerebro de niños y niñas

Dos zonas del cerebro diferentes influyen en el desarrollo de TEA

Por eso los autores de la nueva investigación analizaron una muestra equilibrada de menores de entre ocho y 17 años, entre los que se incluía a 45 niñas y 47 niños con autismo, y a 45 niñas y 47 niños con desarrollo típico, y estudiaron cómo procesaban el movimiento humano los cerebros de los participantes de ambos grupos.

Los niños con autismo tienen dificultades para captar las señales sociales y para leer, y estudios previos que se basaron sobre todo en individuos del género masculino observaron que una zona cerebral denominada surco temporal superior posterior –que se cree que interviene en el procesamiento de estímulos auditivos y visuales– se encuentra activo en la percepción social en niños con desarrollos típicos, pero menos receptivo en el caso de aquellos con TEA.

Los investigadores emplearon imágenes de resonancia magnética funcional y descubrieron que la creencia aceptada de que la región del surco temporal superior posterior constituye una "firma neuronal" para el autismo era bastante acertada en el caso de los niños, pero las neuroimágenes de las niñas les permitieron comprobar que en ellas está involucrada otra zona distinta del cerebro, que se llama cuerpo estriado, y se encarga de controlar la cognición, la recompensa y los movimientos coordinados.

Neuroimágenes de niñas permitieron comprobar que en ellas está involucrada otra zona distinta del cerebro

Perfil neuronal de los TEA en las niñas

Encontraron, además, que las niñas con autismo tenían una mayor cantidad de mutaciones genéticas conocidas como variaciones en el número de copias en la región del cuerpo estriado. Estos hallazgos sugieren que se requiere una mayor cantidad de mutaciones genéticas para que las niñas lleguen a desarrollar autismo.

Las diferencias entre ambos sexos se pudieron investigar más a fondo mediante el análisis genético. Para ello, los investigadores examinaron los datos de Simons Simplex Collection, una base de datos genética que incluía a más de 2.000 familias con al menos un hijo con TEA, y confirmaron así que entre las niñas con autismo había una mayor cantidad de variaciones en el número de copias con genes expresados en el cuerpo estriado del cerebro.

Kevin Pelphrey, uno de los principales expertos en autismo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, que también ha participado en el trabajo ha explicado que “mejora nuestra comprensión del autismo en general al revelar que puede haber diferentes causas para los niños y las niñas; esto nos ayuda a comprender la heterogeneidad dentro y entre los géneros”.

Y concluye que “este nuevo estudio nos proporciona una hoja de ruta para comprender cómo hacer coincidir mejor las intervenciones basadas en evidencia actuales y futuras con los perfiles cerebrales y genéticos subyacentes, de modo que podamos obtener el tratamiento adecuado para cada persona”.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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