Causas del mutismo selectivo en los niños Causas del mutismo selectivo en los niños

Causas del mutismo selectivo en los niños

El mutismo selectivo en los niños es un trastorno complejo, y aunque aparezca sin una causa lógica aparente que lo explique, engloba una explicación compleja en la que intervienen diferentes factores.

Las causas del mutismo son psicológicas, principalmente asociadas a la ansiedad. El niño con mutismo selectivo experimenta ansiedad ante determinadas situaciones sociales, que interpreta como amenazantes. En ese escenario aparece el miedo a ser juzgado por los demás o el temor a no dar la respuesta adecuada, que hacen que la situación sea vivida por el pequeño como una auténtica amenaza, y le produzca el bloqueo o inhibición del habla.

El mutismo selectivo aparece asociado a la ansiedad pero, ¿por qué algunos niños manifiestan mutismo selectivo cuando experimentan ansiedad, y otros no? El mutismo selectivo es un comportamiento que aparece como resultado de la combinación de un tipo de vulnerabilidad biológica que hace que el niño tenga una mayor predisposición a la ansiedad, unido a un proceso de aprendizaje, es decir, que este trastorno del habla se produce a consecuencia de una combinación de genética y ambiente.

Las causas del mutismo son psicológicas

Algunos niños tienen mayor predisposición a la ansiedad, y los que padecen el trastorno también han experimentado ansiedad social en diferentes situaciones, además de timidez, retraimiento, formas leves o moderadas de ansiedad por separación, e incluso fobia social. Esta predisposición genética se une a la influencia ambiental, que les conduce a aprender respuestas como el mutismo para sobrellevar dicha ansiedad.

El mutismo selectivo puede ser entendido como una respuesta aprendida mediante un proceso de condicionamiento, que puede desempeñar un papel crucial en la adquisición y mantenimiento de la respuesta de inhibición. El niño experimenta ansiedad ante determinadas situaciones sociales, no se siente seguro, y piensa que mantenerse callado en estos casos puede darle resultado, ya que consigue desviar la atención social y evitar futuras situaciones que le producen temor. El pequeño no supera la situación, no se enfrenta a su temor, sino que lo evade, y aparentemente se libra del mismo.

Además, en muchos casos, el mutismo puede verse reforzado por las conductas de los adultos más cercanos al menor, que le prestan más atención, le evitan las situaciones temidas, le sobreprotegen, etcétera.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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