Tratamiento del priapismo

Tratamiento del priapismo

Además del tratamiento del priapismo en sí, se debe tratar la enfermedad que lo ha provocado.

Se considera que el priapismo isquémico es una emergencia médica, y requiere de un tratamiento rápido y precoz por parte de un especialista en urología para solucionar el problema de forma rápida y evitar las secuelas a largo plazo en forma de disfunción eréctil. Además del tratamiento específico se deben dar analgésicos, incluso opioides si el dolor es muy intenso.

Se puede esperar como mucho hasta las 3-4 horas de evolución para ver si el priapismo cede solo, pero no más por el riesgo de secuelas. El tratamiento del priapismo que tiene una evolución de menos de 4-6 horas se puede realizar con la descompresión de los cuerpos cavernosos por aspiración (con o sin irrigación con suero) de 5 ml de sangre, para luego administrar una inyección intracavernosa de un fármaco simpaticomimético como la fenilefrina. La inyección del fármaco se realiza cada 3-5 minutos hasta que se resuelve el cuadro, o durante una hora.

Tratamiento del priapismo

Si el tratamiento con aspiración e inyección de simpaticomiméticos no es eficaz, el siguiente paso sería el tratamiento quirúrgico, creando una fístula entre los cuerpos cavernosos y el esponjoso, el glande, o una de las venas del pene. En los pacientes que tienen un priapismo de larga duración, más de 48-72 horas, se puede realizar la cirugía y en el mismo acto colocar una prótesis de pene, porque se asume que no van a recuperar la función eréctil.

Además del tratamiento del priapismo en sí, se debe tratar la enfermedad que lo ha provocado. En concreto en el caso del priapismo recurrente es importante evitar los episodios repetidos al ser estos cada vez de mayor intensidad. Es importante el diagnóstico de la causa para poder tratarla de forma adecuada, no sólo el priapismo en sí, que no deja de ser un síntoma de enfermedades en ocasiones muy graves.

El priapismo no isquémico no es una situación de emergencia. Se puede resolver de forma espontánea en algunas horas o pocos días. Si pasado un tiempo no se termina de solucionar, se puede realizar una arteriografía y una embolización de la fístula que produce el cuadro. Otras veces puede ser necesaria la cirugía. En estos casos la aspiración y las drogas simpaticomiméticas inyectadas no son útiles.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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