Qué son y por qué aparecen las pecas

Qué son y por qué aparecen las pecas

Las pecas son pigmentaciones marrones de melanina que surgen de acuerdo a la predisposicón genética de cada persona y las zonas del cuerpo expuestas al sol, entre otros factores. 

Las pecas se tratan de la aparición en la piel de manchas planas, redondeadas, de medio a un centímetro de diámetro, que se localizan sobre todo en la cara de la persona, puntualmente en zonas como la nariz o pómulos, y en otras partes del cuerpo como hombros o brazos.

El nombre técnico de las pecas es efélide, y se las definen como pigmentaciones marrones de melanina que surgen en zonas del cuerpo expuestas al sol. Normalmente el color es uniforme y siempre en tonos más oscuros a la piel de la persona.

El origen de las pecas está situado, mayormente, en la predisposición genética y al efecto producido por el bronceado de la piel conocido como melanogénesis. Al entrar la piel en contacto con el sol, la melanina se distribuye de manera irregular por la piel, creando depósitos más densos en puntos concretos, dando lugar a la formación de la peca.

Las personas pelirrojas tienen mayor predisposición a la aparición de pecas

Las personas de fototipo bajo (entre 1 y 2) es decir, de piel clara y cabello rubio o pelirrojo, están más predispuestas a tenerlas. La cantidad de exposición al sol también influye en su aparición, entre otros factores como las sesiones de rayos UVA, los tratamientos y los cambios hormonales que se experimentan a lo largo de la vida.

Por otro lado, es poco probable que un bebé nazca con pecas. El proceso más natural es que surjan en niños a partir de uno o dos años, y que vayan desapareciendo en la edad adulta.

Además, es importante aclarar que las pecas se tratan de lesiones benignas: no comportan un trastorno ni una enfermedad de la piel. En general, deben considerarse inofensivas y solo en casos muy raros evolucionan a un cáncer de piel.

Puede pasar, por el contrario, que un cáncer u otras patologías cutáneas de importancia se confundan con una peca. Las personas que las tienen sí suelen caracterizarse por una piel sensible y resultan más propensas a quemarse o a sufrir cáncer de piel. Como cualquier persona de piel clara, la protección frente al sol juega un papel fundamental. Las pecas, aunque no se vuelvan malignas por sí mismas, no dejan de indicar un daño producido por las radiaciones solares, y como tal hay que vigilarlas.

Es importante controlar en forma habitual la aparición de nuevas pecas y sus formas para detectar si hay irregularidades

El año pasado, un estudio del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano encontró el gen asociado a las pecas, el cabello claro, los ojos azules y la fotosensibilidad. Si este gen llamado IRF4 se activa, genera mucho pigmento. En cambio si su actividad escasea, se reduce la producción de melanina. Un mayor conocimiento de esta variante genética ayudará, según la investigación realizada, a profundizar en enfermedades de la piel como el melanoma.

Siempre es recomendable que las personas con pecas y predisposición a ellas, revisen su piel habitualmente. Si alguna de las pecas cambia de color, tamaño, forma o bordes, es imprescindible consultarlo con el médico dermatólogo.

Fuente: Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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