Qué es un hematoma subdural y cuándo hay que operarlo

Qué es un hematoma subdural y cuándo hay que operarlo

Un hematoma subdural, frecuentemente, es confundido con un ictus. Sin embargo, poco tiene que ver. Se trata de una acumulación de sangre en las envolturas del cerebro que, muchas veces, no representa ningún peligro para la persona. 

Los hematomas subdurales se tratan de una acumulación de sangre que se produce en el espacio existente entre una de las envolturas del cerebro y el propio cerebro. Un hematoma subdural puede ser el resultado de un traumatismo craneal grave, en el que el sangrado llena la zona cerebral rápidamente, comprimiendo el tejido cerebral. Como consecuencia de ello, puede ocasionar traumatismo craneal en la persona y en el peor de los casos, la muerte.

Sin embargo, los hematomas subdurales también se presentan después de traumatismos craneales menores. La cantidad de sangrado, en este caso, es menor y ocurre en forma más lenta. Este tipo de hematoma es frecuente en adultos mayores, y puede pasar desapercibido durante ciertos lapsos de tiempo, resultando hematomas subdurales crónicos.

La Dr. María Alonso de Leciñana, neuróloga y coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, explica que: "El hematoma subdural no es una hemorragia en el cerebro, no se trata de un ictus, es decir, no es un trastorno brusco de la circulación cerebral en el que se rompe un vaso sanguíneo del cerebro y como consecuencia de ello la sangre se derrama en el tejido cerebral y el cerebro deja de funcionar".

A menudo se confunde el hematoma subdural con los síntomas de un accidente cerebrovascular

¿Cuáles son las causas de un hematoma subdural?

Normalmente, un golpe en la cabeza suele ser la causa más habitual de la rotura del vaso sanguíneo que provoca la hemorragia subdural. Los síntomas pueden tardar en aparecer debido a que el sangrado se va produciendo poco a poco. Es importante recordar que el origen es un vaso sanguíneo, no una arteria en cuyo caso la hemorragia sería mayor.

Asimismo, sólo aparece sintomatología cuando el hematoma ha crecido lo suficiente como para empujar o comprimir el cerebro hacia dentro —hacia fuera no puede empujar porque lo frena el cráneo—.

"Esa presión es la que provoca síntomas neurológicos diversos, pero no es el cerebro el que sufre de entrada como consecuencia del sangrado", afirma la neuróloga.

¿Cuáles son sus principales síntomas?

Los síntomas evolucionan a medida que crece el hematoma. Al principio la persona puede notar aturdimiento, dolor de cabeza, entre otros síntomas. En algunos casos, como el aturdimiento, puede ceder lo que ocasiona graves problemas para detectar el hematoma. En los casos en que el hematoma esté muy localizado, los síntomas pueden variar en función de la zona del cerebro que comprima.

En determinados casos, el hematoma subdural no presenta síntomas y es detectado a través de otros estudios relacionados a otras afecciones

"Si, por ejemplo, empuja la zona responsable del movimiento del brazo derecho puede aparecer una pérdida de fuerza en esta zona, pero estos síntomas se deben a una compresión del cerebro, no a un daño primario del cerebro como ocurriría en un ictus", explicó la doctora Alonso.

Obviamente, si el golpe o traumatismo es muy grave, el sangrado es mayor y el hematoma que provoca también, con lo que los síntomas pueden aparecer de forma más rápida. Asimismo, "la brusquedad de los síntomas no es habitual en los hematomas subdurales, mientras que en el ictus hemorrágico sí", aclara la neuróloga.

¿Cómo tratar un hematoma subdural?

Un hematoma subdural es siempre operable, ya que depende del tamaño del mismo y de los síntomas que provoca: "En una persona muy mayor que se da un golpe y sufre un hematoma pequeño, no se operará porque una cirugía siempre implica un riesgo y al final ese hematoma se reabsorberá sin dar más problemas", explicó la neuróloga.

De este modo, la cirugía sólo se aconseja en sangrados importantes que producen mucha sintomatología. La cirugía es una intervención relativamente simple, ya que la sangre está por fuera del cerebro y lo comprime, por lo que no afecta su interior. La intervención tiene por objetivo evacuar la sangre acumulada realizando un orificio en el cráneo a través del cual se aspira el hematoma.

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias