Qué es la esponja anticonceptiva y cómo se coloca

Qué es la esponja anticonceptiva y cómo se coloca

La esponja anticonceptiva es un método anticonceptivo femenino de barrera poco conocido y usado. 

La esponja anticonceptiva es un método de anticoncepción de barrera femenino que “es poco conocido y usado". Lo cierto es que empleado como recurso único para evitar el embarazo no tiene gran efectividad, pero “asociado al preservativo tiene alta eficacia”, tal y como nos explica el doctor Modesto Rey, ginecólogo y portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC)

“Es una especie de esponja con espermicida que se introduce en el interior de la vagina”, nos explica Gemma Castro, responsable de proyectos del área de intervención social de la Federación de Planificación Familiar Estatal. Con forma de disco, está fabricada en espuma de poliuretano y posee dos caras diferenciadas: una con una concavidad en el centro, y la otra con una cinta adherida que va de lado a lado del disco y cuya misión es facilitar su extracción una vez que la esponja ha concluido su función.

Según el doctor Modesto Rey esta esponja anticonceptiva vaginal “tiene tres efectos”:

  1. Libera un espermicida, el Nonoxidol 9.
  2. Como esponja, absorbe el semen.
  3. Bloquea el canal cervical e impide que los espermatozoides lleguen hasta el óvulo.

Tiene una sola talla (a diferencia del diafragma vaginal), “se pliega como un aro para su colocación”, explica el doctor Rey. Es de un solo uso, es decir, que una vez utilizada se tiene que tirar a la basura, nunca por el inodoro.

Esponja anticonceptiva 

Cuál es su eficacia como método anticonceptivo

Su eficacia como método anticonceptivo no es elevada y deja bastante que desear. “Difiere si la mujer ha tenido ya hijos, o no. En mujeres que no han sido madres el riesgo de embarazo es del 4%, pero en mujeres que ya tienen hijos el fallo se sitúa entre el 21% y el 26%, porque el cuello del útero está más dilatado”, explica el doctor Modesto Rey.

Otra circunstancia que también reduce su eficacia es su uso incorrecto, porque hay que colocarla perfectamente para que el canal cervical quede completamente sellado, y si no se inserta de forma adecuada pueden colarse espermatozoides.

A diferencia de otros métodos anticonceptivos de barrera, como el preservativo masculino y femenino, la esponja “no protege de las enfermedades de transmisión sexual”, comenta Gemma Castro, porque “pone en contacto las secreciones”. Tampoco evita el contagio del sida, e incluso puede contribuir a la propagación de bacterias. Como nos comenta el doctor Modesto Rey, el espermicida que contiene puede “provocar irritación y producir heridas que favorecen las infecciones vaginales y las enfermedades de transmisión sexual”.

Cómo se usa la esponja anticonceptiva

Antes de empezar a usar la esponja anticonceptiva conviene leer detenidamente las instrucciones, y si se tienen dudas consultar con algún profesional sanitario que explique cómo se debe utilizar, porque una colocación incorrecta disminuye significativamente su eficacia. Estas son las pautas que debes seguir:

Una vez extraída del envase “se tiene que humedecer con agua y escurrir hasta que sale un poco de espuma”, nos explica el doctor Modesto Rey, ginecólogo y portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC). De esta forma se activa el espermicida que contiene.

Para introducir la esponja anticonceptiva vaginal lo mejor es colocarse en posición de cuclillas con las piernas separadas, o en una postura similar a la que se emplea para insertar un tampón.

La cara que tiene el centro deprimido hacia dentro debe estar hacia arriba, mientras que la cara que cuenta con la cinta ha de situarse hacia abajo. “Es un disco que se pliega como un aro”, apunta el doctor Modesto Rey. Una vez doblado se introduce en la vagina y con la ayuda de los dedos se empuja lo más profundo que se pueda.

Una vez mantenidas las relaciones sexuales debe permanecer en el interior de la vagina al menos seis horas. “Si se retira antes pierde eficacia”, señala el Dr. Rey, porque pueden quedar espermatozoides en la fracción del cuello uterino sin protección.

Una vez introducida dentro de la vagina “puede permanecer durante 24 horas”, nos explica este especialista. “En ningún caso ese tiempo debe sobrepasar las 30 horas”, añade. Si se supera ese tiempo se incrementan las posibilidades de desarrollar algún tipo de infección vaginal.

Para retirarla hay que volver a introducir los dedos en la vagina y tirar de la cinta que quedó dentro.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias