¿Por qué seguir manteniendo la lactosa en la dieta? ¿Es saludable?

¿Por qué seguir manteniendo la lactosa en la dieta? ¿Es saludable?

Hoy en día nuevas formas de alimentación arriban a los mercados y cada vez son más las posibilidades de dejar la lactosa en forma definitiva. Pero, ¿es recomendable? Los expertos de Salud y Prevención aclaran esas dudas.

Existen multitud de productos sin lactosa en el mercado hoy en día. Y aunque más de una persona se ve tentada a consumirlos, los expertos lo desaconsejan rotundamente. ¿El motivo? Solo deben consumirlos aquellos intolerantes a la lactosa.

“Estos productos no sólo son más caros sino que no producen un beneficio extra a las personas sanas”, advierte la alergóloga Elena Sierra, especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. Y agrega: “no evitan enfermedades y, en ocasiones, pueden causar más perjuicios que beneficios cuando no se sustentan en ningún criterio clínico”.

Por eso, ante cualquier duda acerca de si un alimento puede o no ser perjudicial, es importante solicitar una opinión médica a un especialista (pediatra, alergólogo o digestivo), quien realizará tanto una valoración clínica, como los estudios complementarios pertinentes, que permitan establecer un diagnóstico preciso.

Nuevas leches deslactosadas

“En el caso de la lactosa, si efectivamente somos intolerantes, deberemos reducir su consumo. Los intolerantes a la lactosa deberán retirar parcial o totalmente la lactosa de la dieta pero a las personas que consumen lactosa no les genera ningún síntoma la retirada de esta, no les va a aportar ningún beneficio extra para la salud ya que ni son más digestivas ni adelgazan ni mejoran los procesos respiratorios tales como el asma y sin embargo, sí puede ser perjudicial”, destaca la alergóloga.

Por otro lado, según apunta la doctora Sierra, la lactosa es el principal azúcar de la leche: “Es un disacárido que está formado por dos azúcares simples: glucosa y galactosa y así, desdoblada en sus dos azúcares, es como va a ser absorbida en nuestro intestino”.

En concreto, la especialista explica que la enzima que se encarga de desdoblar a la lactosa para que la podamos absorber se llama “lactasa”. “Los pacientes con intolerancia a la lactosa presentan un déficit del enzima, y en ellos la lactosa no puede ser absorbida, queda en la luz intestinal sufriendo la fermentación por la flora intestinal con la aparición de los síntomas típicos de una intolerancia: dolor abdominal, hinchazón, gases, o diarrea entre otros síntomas”, agrega.

De hecho, alerta de que existen estudios científicos que sugieren que la producción de lactasa en el intestino es dependiente y adaptada al consumo mantenido de lactosa, de forma que si eliminamos la lactosa de la dieta durante un tiempo prolongado, nuestro intestino dejará de producir la lactasa.

“Como consecuencia, una persona que era perfectamente tolerante a la lactosa se vuelve intolerante. En el caso de los niños, es muy habitual que se trate de una intolerancia transitoria. En cuanto se vuelve a introducir la lactosa, el intestino vuelve a sintetizar la lactasa y en un tiempo vuelven a ser tolerantes. Sin embargo, ese niño tendrá que pasar por un período de síntomas molestos hasta que vuelva a sintetizar con normalidad el enzima, hecho que puede ser fácilmente evitable”, agrega la alergóloga.

Por otro lado, la especialista advierte también sobre el peligro de retirar sin indicación médica ciertos alimentos, y en especial durante etapas infantiles de crecimiento, ya que a su juicio supone “un déficit de macro y micronutrientes necesarios para el correcto desarrollo y crecimiento de huesos y de los distintos tejidos”.

Sobre el caso concreto de la lactosa, la experta dice que eliminarla en personas sanas, y muy en particular en niños, es “perjudicial”, debido a que este disacárido juega un papel “fundamental” en la absorción del calcio a nivel intestinal.

Acostumbramiento a la lactosa

Sí es cierto, según admite, que excepto en el caso de los seres humanos, los mamíferos dejan de consumir leche tras el destete, lo que en muchos casos puede conllevar el que, genéticamente, la lactasa tienda a desaparecer.

“En nuestro caso, salvo muy raras excepciones en las que el bebé nace con un déficit congénito de lactasa, somos tolerantes a la lactosa desde nuestro nacimiento y, como seguimos consumiendo leche, se ha producido una adaptación evolutiva en la mayor parte de las personas, que hace que nuestro intestino siga produciendo la lactasa suficiente que nos permita asimilar la lactosa de la leche a lo largo de nuestra vida”, mantiene la experta.

“Retirar la lactosa de la dieta sin el consentimiento de un especialista puede conllevar problemas de salud en el largo plazo”, concluyó la alergóloga de Quirón salud Madrid.

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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