Por qué aparece el acné en las mujeres adultas Por qué aparece el acné en las mujeres adultas

Por qué aparece el acné en las mujeres adultas

El acné es una afección frecuente en períodos como la adolescencia. Sin embargo, no excluye al grupo adulto. El acné en la mujer adulta se trata problema habitual, que puede generar impacto psicológico en la persona que lo sufre. El dermatólogo es el médico especialista para realizar el diagnóstico y posible tratamiento

Según los datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), hasta un 45% de las mujeres adultas padecen acné, resultando por tanto un problema dermatológico frecuente. En el 80% de los casos, la morfología clínica, es decir sus signos y síntomas, son semejantes a la de una mujer adolescente:  puntos negros o blancos, pápulas, pústulas, nódulos y quistes, con una alta proporción de lesiones inflamatorias, que pueden llegar a afectar el tercio inferior de la cara y el comienzo del cuello.

El “acné persistente”, aquel prolongado y continuado desde la adolescencia, alcanza el 80% de los casos. Mientras que el 20% restante, manifiesta un “acné de comienzo tardío”, es decir aquellas mujeres que nunca antes tuvieron afecciones cutáneas de este estilo.

¿Cuáles son las causas del acné en la mujer adulta?

Además, existen otras causas que aún están en estudio, ya que no se encuentra disponible la suficiente evidencia científica para probar su relación existente. Sin embargo, la gran cantidad de casos observables por distintos dermatólogos, asegura que influyen en la aparición del acné. La alimentación, por ejemplo, es una de estas variables. El estado de conocimiento actual permite establecer asociaciones demostradas entre el estilo de dieta y la aparición de acné basada en la acción de los alimentos de elevado índice glucémico y la resistencia periférica a la insulina.

Posibles tratamientos del acné en la mujer adulta

Mediante un abordaje terapéutico holístico, siguiendo una estrategia terapéutica por objetivos establecida por el dermatólogo, se pueden lograr cambios positivos. La primera opción se trata de disminuir la actividad de la glándula sebácea. La utilización de medicamentos como la isotretinoina disminuye notablemente la actividad de la glándula sebácea, con dosis bajas y de uso crónico.

Asimismo, se busca según respuesta clínica personal, “la dosis mínima eficaz”. Se establecen los períodos de tiempo de descanso según caso y se sigue un control analítico. La isotretinoina es un medicamento que sólo debe ser prescrito por dermatólogos. Se precisa evitar el embarazo de forma eficaz porque es un medicamento teratogénico.

Existen múltiples tratamientos para el acné en la mujer adulta

Por otro lado, una de las opciones más habituales es el control hormonal. Mediante la ingesta de pastillas anticonceptivas, colación de DIU o implantes subdérmicos, se puede llegar a controlar el acné. Siempre hay que tener en cuenta que la paciente no sea de riesgo, y establecer junto con el médico ginecológico el método adecuado.

Otros posibles tratamientos tienen que ver con la microdermoabrasión, que es la eliminación de la capa córnea gracias a la acción mecánica de microcristales. Los “peeling químicos” también son una opción a considerar en ciertos casos, en los que a través del ácido salicílico que tiene especial afinidad por la glándula sebácea, se realiza un efecto comedolítico.

El control del peso y llevar una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras también contribuye positivamente. Por el momento, se ha demostrado que una pérdida controlada de un 10% de peso si IMC es elevado genera una disminución de los signos cutáneos generados por acción de los andrógenos.

Por último, el uso de cosméticos adecuados así como también cuidados faciales diarios (limpieza piel facial e hidratación) y el uso de protectores solares, que ayudan a mantener el acné controlado.

En conclusión, el acné en la mujer adulta requiere de un abordaje terapéutico múltiple, que influya sobre las distintas causas que lo originan. Se deben buscar tratamientos médicos en conjunto, estéticos y tecnológicos, así como también de acciones dirigidas sobre las causas externas e internas que influyen en el proceso dermatológico.

Fuente: Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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