Los trastornos de la tiroides están entre las condiciones médicas más prevalentes

Los trastornos de la tiroides están entre las condiciones médicas más prevalentes

En Argentina existen más de dos millones de personas que sufren alguno de los trastornos más habituales de esta glándula y se postula que la mitad de ellos lo desconoce. 

La glándula tiroides es uno de los órganos endócrinos más grandes del organismo. Está  situada en la base del cuello, por delante de la tráquea y formada por dos lóbulos unidos en el centro por una delgada banda de tejido. Ésta glándula se encuentra comandada por dos estructuras centrales, localizadas en el cerebro y conocidas como Hipotálamo e Hipófisis, que generan un eje de trabajo que tiene como función principal producir, almacenar y liberar cantidades suficientes de dos hormonas llamadas T4 y T3 (tiroxina y triyodotironina).

Estas últimas son las encargadas de regular el metabolismo general del organismo y equilibrar el crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del cuerpo. Cada una de nuestras células dependen de estas hormonas para su crecimiento y desarrollo normal, y para regular funciones tales como la producción de energía y calor.

"Es muy importante destacar que para la producción de éstas hormonas, la glándula necesita del yodo que ingresa con los alimentos y que las células tiroideas absorben desde la sangre y lo combinan con el aminoácido tirosina para producir estas dos hormonas tiroideas", ramarca Virginia Busnelli, (MN 110351), médica especialista en nutrición y directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF.

Imagen ilustrativa

Pero sucede que casi un tercio de la población mundial vive en áreas con deficiencia de yodo y corre el riesgo de tener consecuencias a pesar de los grandes esfuerzos nacionales e internacionales para aumentar su ingesta, principalmente a través de la yodación voluntaria u obligatoria de la sal. La ingesta ideal de yodo recomendada por la OMS es de 150 μ g de yodo/día, que aumenta a 250 μ g en el embarazo y 290 μ g durante la lactancia. 

En cuanto a las enfermedades que puede presentar esta glándula, Busnelli indica que podemos dividirlas en alteraciones estructurales y alteraciones funcionales. Dentro de las estructurales el bocio, popularmente conocido en nuestro país, es el incremento del tamaño de la glándula tiroides más allá de los límites normales considerados como de 20 gramos.

"El bocio suele clasificarse de acuerdo a su morfología en: Difuso (agrandamiento homogéneo de toda la glándula) o Nodular (aparición de una o más protuberancia localizada en los lóbulos tiroideos). Puede tratarse de un bocio uninodular (nódulo tiroideo) o multinodular (más de un nódulo en la glándula). Esta alteración de la glándula tiroides es una manifestación clínica de múltiples patologías que pueden afectarla", detalla además la profesional.

Entre el 4% y 7% de la población puede presentar nódulos tiroideos detectables clínicamente y ese porcentaje asciende a un 50% cuando se trata de nódulos "ocultos". Pueden manifestarse a través de un bulto en el cuello y generalmente son asintomáticos, pero en algunas oportunidades puede producir dificultades para tragar, respirar o incluso el paciente puede manifestar algunos cambios en la voz.

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Las alteraciones de funcionamiento de esta glándula más conocidas son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, disfunciones que pueden ser acompañadas o no del aumento del tamaño de la glándula. Recordemos que las hormonas tiroideas son quienes regulan el metabolismo por lo tanto cuando el prefijo es hipo, significa “menos” y cuando es hiper, “más”; por lo tanto hay que recordar que el metabolismo estaría enlentecido en el primero y acelerado en el segundo.

Para ambas patologías existe un tratamiento eficaz. Los síntomas físicos suelen ser muy feos y pueden reducir la autoestima del individuo, repercutiendo en su trabajo, hogar y vida familiar. Pero también es real que son similares a otros problemas médicos comunes, por lo que ocasionalmente la enfermedad puede pasar desapercibida (especialmente en el hipotiroidismo). Lo más preocupante es que si no se tratan, puede causar complicaciones muy graves, y potencialmente fatales.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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