Los mitos más frecuentes (y peligrosos) sobre el bronceado

Los mitos más frecuentes (y peligrosos) sobre el bronceado

Tomar sol sin protección puede ser peligroso para la salud. En el afán de lograr un bronceado perfecto, se corren ciertos riesgos. Estos son los mitos más frecuentes del bronceado.

Cuando llega el calor y las temporadas de verano, un deseo se vuelve muy fuerte en algunas personas: lograr el bronceado perfecto. La obsesión por lucir un buen color puede llegar a ser peligrosa, dado que tomar el sol sin protección supone riesgos que podrían conllevar problemas muy serios, como el cáncer de piel.

Para algunos es tan intensa la necesidad de tener una piel oscura, que se definió el término “tanorexia” para definir aquella conducta de tomar el sol sin miedo a desarrollar alguna patología en la salud.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen entre 2 y 3 millones de nuevos casos de cáncer de piel a nivel mundial. Exponerse demasiado tiempo al sol, no utilizar protección solar o no aplicarla de manera correcta son hábitos consecuencia de una enfermedad.

La obsesión con lograr un bronceado perfecto

“Si bien el sol es fuente de vitamina D, la radiación solar es la causa principal de los daños en la piel. No hay manera de exponerse al sol de forma totalmente segura, por ello es importante tomar precauciones durante todo el año y, sobre todo, en verano cuando el peligro es mayor”, explica Cristina Villegas, jefa de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

Los mitos más frecuentes y peligrosos sobre el bronceado

El protector solar impide el bronceado: falso. La misión de la protección solar es evitar daños del sol en la piel, no es una barrera para la pigmentación. La producción de melanina también se genera con la crema solar, pero de manera más segura protegiéndose de las quemaduras solares.

Cuanto más tiempo de exposición, más bronceado: falso. La melanina, encargada de hacer que la piel adquiera un color más oscuro, depende de la genética y del tiempo máximo que una persona puede exponerse al sol a lo largo de toda su vida.

Los aceites aceleran el bronceado: esto no es así y además suponen un peligro mayor ya que su factor de protección es muy bajo.

No hay que renovar el protector solar resistente al agua: aunque sea resistente al agua, tras ingresar al agua es importante seguir con las pautas de aplicación para evitar una falsa sensación de protección.

A menor SPF, mayor bronceado: según los expertos, cuanto menor sea el factor de protección del protector solar, mayores son los daños en la piel. El SPF indica el tiempo de exposición sin riesgo, por lo que un reducido tiempo de exposición será menos peligroso.

El bronceado no depende del tiempo que se exponga al sol sino del tipo de piel que cada persona tiene.

No exponerse al sol sin protección y renovar la crema solar, entre las principales recomendaciones

Las quemaduras se convierten en piel bronceada luego: falso. No solo no se broncea la piel, sino que las quemaduras son un daño que perdura en el tiempo. Además, contribuyen al envejecimiento cutáneo e incluso puede derivar en cáncer de piel, en el peor de los casos.

Comer zanahoria contribuye al bronceado: Natalia Galán, nutricionista de Sanitas, recomienda su consumo para “ayudar a preparar la piel a la exposición al sol ya que la hidrata, le proporciona antioxidante y estimula la producción de melanina”. Sin embargo, “tomar betacarotenos no es sinónimo de bronceado”.

Tomar el sol en las horas más fuertes del día aumenta el bronceado: lo único que aumenta en este caso es el riesgo de sufrir quemaduras solares. Se debe evitar la exposición directa al sol entre las 12 h y las 16 h del día.

En los días nublados no hace falta aplicar protección solar: la ausencia de sol no significa ausencia de peligro. Los días nublados dan una sensación de menor radiación, pero las medidas de protección deben tomarse igual.

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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