Los malos hábitos de los padres podrían influir en la obesidad infantil

Los malos hábitos de los padres podrían influir en la obesidad infantil

Durante el aislamiento, el sobrepeso y la obesidad infantil se han acentuado como consecuencia de una vida más sedentaria, una mala alimentación y hábitos poco saludables.

Los hábitos evolucionan junto a la sociedad y durante la pandemia y el aislamiento, hubo un aumento en el consumo de productos azucarados, ultraprocesados y dietas poco saludables. Además, disminuyó la actividad física, sobre todo en los más pequeños.

La obesidad infantil es una de las patologías que más preocupan a los profesionales de la salud, un problema que no solo deriva de la mala gestión de nuestras costumbres, sino también de la carga hereditaria y la gran influencia que tienen los padres.

La influencia de los padres en los hábitos poco saludables

“Ciertas actitudes se interiorizan desde muy pequeños y se acaban trasladando a la edad adulta mediante ese factor de imitación”, explica el doctor y asesor nutricionista del proyecto “COPA COVAP” de la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad, Antonio Escribano.

Tal como explica el especialista en endocrinología y nutrición, los niños son imitadores de los comportamientos de los padres y si ven que sus padres hacen una determinada cosa, ellos imitan. Si en un hogar se consume de manera poca saludable, es esperable que los niños no deseen consumir verduras u otros alimentos sanos.

A esto, se suma otro desafío: el aumento de las tecnologías y el sedentarismo. Aunque es cierto que los niños siguen haciendo deporte, dejó de ser una actividad continuada. Si antes jugaban de manera constante en las calles, ahora solo se limitan a actividades físicas y luego pasan el tiempo frente a las pantallas.

“Comen mucho, peor y se mueven menos. Si estas tres cosas se revirtieran la obesidad infantil remitiría”, advierte el experto.

Como consecuencia de estos malos hábitos, el especialista remarca, sobre todo, los problemas metabólicos. La diabetes tipo 2, que antes se veía en gente mayor, hoy es frecuente en gente joven. También pueden aparecer problemas cardiovasculares, de tensión alta, colesterol, problemas de hígado, entre otros.

“La obesidad es un lastre que adelanta que muchos problemas genéticos se van a producir e instaura otros problemas que una persona no iba a tener nunca. Es más, una de cada cuatro muertes es responsabilidad de una mala alimentación”, advierte.

El aislamiento, la falta de actividad física, el tiempo frente a la pantalla y consumos poco saludables

En tanto, Escribano recomienda que “debemos comer entre 3 y 4 piezas de fruta y tomar verdura 2 veces al día. Con eso ya tenemos el 60 % de la alimentación. La carne y el pescado debe tomarse 4-5 veces a la semana; el huevo de 3-5 días; la pasta, arroz y patatas dependiendo del ejercicio físico (si haces más pues más, si haces menos hay que reducir); Los lácteos obviamente todos los días y los frutos secos un puñado bien pequeño al día”.

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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