La importancia de la detección temprana del cáncer

La importancia de la detección temprana del cáncer

La importancia de lograr un equilibrio entre las pruebas altamente precisas, sensibles y la detección del cáncer en grandes poblaciones se hizo evidente con la pandemia por el covid-19. Hoy, la detección temprana del cáncer es la única salida para bajar la curva de mortalidad por cáncer.

La detección temprana del cáncer es un fenómeno fundamental, ya que puede salvar vidas. Sin embargo, se estima que el cáncer actualmente es la principal causa de muerte del mundo porque aún se diagnostican la mayoría de los casos demasiado tarde. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo se evalúan cinco tipo de cánceres, el resto sólo se identifica cuando aparecen signos o síntomas, lo que con frecuencia significa una enfermedad avanzada en la persona.

De esta manera, se estima que de las cinco pruebas de detección de cáncer individuales, se detecta colectivamente solo el 16 por ciento de los 1.2 millones de cánceres diagnosticados cada año en personas de 50 a 79 años en los EE. UU.

A los estudiantes de medicina se les enseña que cuando se trata de la detección del cáncer, lo que importa es la sensibilidad de la prueba. Así, una prueba de detección debe detectar cánceres presentes. Se gastan anualmente $27 mil millones en pruebas de detección que arrojan alrededor de nueve millones de resultados positivos. De estos, solo 204.000 resultan ser cánceres reales, mientras que 8,8 millones terminan siendo falsos positivos.

En búsqueda de pruebas más eficaces y eficientes para la detección temprana de distintos tipos de cánceres

Muchas mujeres con mamografías sospechosas conocen demasiado bien la angustia a que la se someten, realizando durante meses pruebas de diagnóstico adicionales sólo para ser declaradas libres de cáncer. De hecho, las pruebas de detección recomendadas para una mujer de 60 años con antecedentes de tabaquismo, para la detección de cáncer de mama, colon, cuello uterino y pulmón, arrojan una probabilidad del 43% de al menos una prueba falsa positiva.

La importancia de lograr un equilibrio entre las pruebas altamente precisas y sensibles y la detección de una gran población se hizo evidente con la pandemia por el covid-19. De esta manera, mejorar las formas y métodos para la detección temprana del cáncer podría ser la única salida para bajar la curva de mortalidad por cáncer.

El debate que surge es que los pacientes no pueden elegir qué cáncer contraen, entonces conviene preguntarse qué sucedería si se obvia la detección de cánceres individuales y se comienza a evaluar a las personas para todos los cánceres posibles, y si esto mejoraría drásticamente la detección general del cáncer o no.

En la actualidad, hay una serie de nuevas pruebas de detección temprana de cáncer múltiple (MCED) que utilizan tecnologías sofisticadas para encontrar huellas de cánceres tempranos en sustancias corporales fácilmente accesibles como sangre, orina, saliva o heces. Varias pruebas novedosas en desarrollo pueden detectar una variedad de cánceres, muchos de los cuales son cánceres potencialmente letales sin pruebas de detección recomendadas. Estas pruebas deben utilizarse junto con las pruebas de detección de cáncer únicas existentes, durante las visitas de atención preventiva o los análisis de sangre de rutina, que se estima los pacientes tienen en forma anual.

Si todo el mundo se hiciera un análisis de sangre anual, además de las pruebas de detección actuales, se podrían detectar el 50 por ciento de todos los cánceres, incluidos los más mortales, como el de páncreas, el de estómago y el de pulmón, que tienen tasas de supervivencia a cinco años inferiores al 50 por ciento.  

La importancia de las revisiones anuales de los pacientes

¿Por qué las detecciones tempranas de cánceres múltiples son una idea tan profunda y revolucionaria? Porque simplemente no es factible pasar décadas desarrollando y probando un nuevo enfoque de detección para cada cáncer individual. Dado los aumentos en las tasas de detección de cáncer, junto con bajas tasas de falsos positivos, el equilibrio se desplazaría hacia un mayor beneficio que daño para la población. Si se usan solas, las pruebas de MCED aún pueden pasar por alto algunos cánceres, pero algo de detección es mejor que ninguna. Desde una perspectiva de salud pública, una CDR del 50% podría conducir al descubrimiento temprano de muchos cánceres cuando se dispone de un tratamiento potencialmente curativo.

Así, como se hace un seguimiento de las tasas de infección por covid-19, las tasas de detección y las tasas de mortalidad, es preciso también adoptar el modelo CDR y continuar con el progreso en la detección temprana del cáncer. El uso de firmas genómicas para mejorar drásticamente la CDR puede ser solo uno de los primeros beneficios a nivel de población directamente atribuible a las grandes inversiones realizadas en el proyecto del genoma humano.

Fuente: Revista Scientific American

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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