La deshidratación en personas adultas y sus riesgos para la salud

La deshidratación en personas adultas y sus riesgos para la salud

Enfermedades, patologías y consumo de medicamentos pueden ser factores que contribuyan a la deshidratación en personas adultas.

Con el correr de los años, la capacidad para detectar la sensación de sed va disminuyendo, lo que supone un grave peligro para las personas adultas y su salud. Ahora, la especialista Sara González, jefa médica del Grupo Amavir, advierte que “la deshidratación en un adulto mayor provoca un aumento de los síntomas de sus patologías”.

Aseguran que la deshidratación en personas mayores es sumamente frecuente

“Los seres humanos estamos compuestos en gran parte por agua. En un niño, el 80 % de su composición es agua, pero en una persona mayor esa proporción deja de ser tan grande y pasa a estar entre un 50 y 60 %. Así, el agua es un elemento imprescindible para nuestro organismo ya que tiene la función de transporte y un efecto autorregulador. Además, nos defiende contra las infecciones del aparato urinario y respiratorio, imprescindible en nuestro sector geriátrico”, explica González.

De esta forma, la necesidad de líquidos entre las personas mayores puede volverse aún más grande. Además, las diferentes enfermedades que puedan padecer y el consumo de medicamentos aumentan el riesgo de deshidratación.

Principales síntomas de la deshidratación

Los especialistas recomiendan consumir alimentos con alto contenido en agua

“En muchas ocasiones, la deshidratación en personas mayores se vuelve crónica y sus efectos son inapreciables. Por ello, es muy frecuente que el médico pregunte a los pacientes cuánta agua suelen beber al día. Otros síntomas derivados de la falta de líquidos son sequedad en la mucosa y en la piel, concentración de orina y mal olor o sensación de hormigueo en las extremidades”, advierte la especialista.

Entre las principales recomendaciones para prevenir la deshidratación se encuentra consumir alimentos con alto porcentaje de agua, realizar actividad física acorde con las necesidades de cada persona y, por supuesto, beber suficiente cantidad de agua al día (2 litros mínimo).

Fuente: Gaceta Médica

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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