Estados de ánimo en los adolescentes: una guía de consejos útiles para padres

Estados de ánimo en los adolescentes: una guía de consejos útiles para padres

La adolescencia es una etapa crítica de nuestras vidas. En ella se inician cambios físicos, hormonales y de relaciones sociales. Los estados de ánimo responden a la salud mental y son una parte muy compleja de las personas. Por esto, es importante ayudar a los adolescentes a interpretar los mecanismos psicológicos de adaptación que los ayudarán a relacionarse con su entorno, de manera sana, y así obtener buenas experiencias a lo largo de esta etapa de crecimiento.

Cómo entender sus estados de ánimo

En primer lugar, hay que asegurarse de ser amable ya que los procesos fisiológicos de crecimiento son un sinfín de hormonas revolucionadas. No buscamos herir sus susceptibilidades o hacerlos sentir mal sino todo lo contrario: acompañarlos. Intentar escuchar sus opiniones y lo que tienen para decir hasta el final, hará que se sientan contenidos y reforzará el vínculo afectivo entre ambas partes. Es completamente normal que pasen del amor a la ira en tan sólo pocos minutos. En esos momentos, los padres deben ser pacientes y acompañarlos, de la mejor manera posible, en sus cambios de estados de ánimo repentinos.  

Abrir los canales de comunicación

Se trata de enfocarse en los pequeños detalles. A veces un silencio puede ser señal de alarma, por ello acercarse de manera amable y tratar de iniciar un diálogo de manera distendida, natural y comprensible será la clave para la comunicación. Es importante recordar, que con frecuencia los adolescentes se sientan atacados, y que muy probablemente los padres encuentren recelo a que les compartan lo que le sucede.

Buscar espacios para entablar conversaciones y que los adolescentes puedan abrirse al diálogo

La intensidad de los estados de ánimo

No hay que presionarlos, sino acompañarlos. Cuando notamos que las cosas andan mal puede que estén atravesando un momento difícil. Qué no cunda el pánico, esto es completamente normal, se trata de la intensidad de sus emociones. Quizás lo que ocurre no sea tan grave y tenga solución pero para él o ella esta situación es el fin del mundo. Tomarlo con la seriedad y gravedad del asunto hará que se sientan comprendidos. Asimismo, hacerles saber que sus padres están presentes para buscar juntos una solución o simplemente escucharlos y brindarles un abrazo. Se trata de encontrar un balance equilibrado entre estar cerca de nuestros hijos y a su vez darles el espacio -libertad- que ellos necesitan.

La búsqueda de la identidad propia

Una de las características de la adolescencia es la búsqueda de la identidad propia. El cuerpo cambia a gran velocidad y junto con ello sus emociones. Estos cambios físicos pueden afectar a los estados de ánimo provocando baja autoestima en algunos casos, por ello, es importante que este proceso de la conformación de la identidad sea entendido, aceptado y acompañado. De esta manera, hay que intentar no juzgar sus “códigos de vestimenta”, aunque estos a veces resulten un poco extraños la realidad es que son parte del desarrollo de la personalidad y es completamente normal.

Los adolescentes exploran con su cuerpo, nuevas formas de vestirse y pertenecer

No tener miedo a marcar los límites

Hay que recordar que el rol que ejercemos es el de padres, no de amigos. Aunque las amistades son muy importantes en la vida de los adolescentes, círculos de contención y también de diversión, nuestros hijos también necesitan ciertos límites. No hay que dudar en ponerlos y marcar el camino. Por más que esto evoque sentimientos como el enojo o la ira, será lo correcto y él o ella notará que se trata de padres presentes y preocupados por lo que les ocurre. 

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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