El apto médico, un requisito subestimado

El apto médico, un requisito subestimado

A menudo es visto como un mero trámite o una tediosa exigencia. Sin embargo, este examen de salud ofrece información clave para prevenir afecciones y eventos que pueden revestir gravedad.

Al iniciarse las clases en los colegios, los gimnasios, las facultades, al ingresar a un nuevo trabajo, etc, se exige la presentación de un apto médico, que además de ser un acto médico legal permite saber si la persona está en condiciones de realizar actividad física.

Esta evaluación médica busca enfermedades, contraindicaciones para la realización de actividad física y medidas preventivas que permitan evitar ciertas afecciones.

El examen médico propiamente dicho consta de dos etapas: la primera incluye un interrogatorio completo, que permite conocer los datos personales y recabar información sobre antecedentes de enfermedades previas y antecedentes quirúrgicos.

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También, se preguntará si refieren síntomas cuando realiza actividad física como palpitaciones, falta de aire, dolor en el pecho o si presenta desmayos al realizar la práctica. Y se indagará además sobre los antecedentes heredo-familiares, en especial, los cardiovasculares como por ejemplo si algún familiar cercano menor de 50 años tuvo eventos coronarios o muerte súbita, o si tiene hermanos o padres con alguna enfermedad genética cardiovascular. Es importante, obviamente, consignar si se toma algún fármaco y si es alérgico a algún medicamento.

La segunda etapa consta del examen físico. Aquí se va a realizar la medición de la talla, el peso corporal y el índice de masa corporal. Un examen osteomuscular para evaluar lesiones previas, movilidad articular y fuerza muscular.

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En el examen cardiovascular se evaluará la toma de presión arterial, inclusive a los niños, además de la auscultación cardiaca buscando soplos, alteraciones en los latidos cardiacos. En algunas instituciones además solicitan un examen oftalmológico y un examen bucal para tener un control de salud completo.

Si en el interrogatorio y en el examen físico se encuentra al paciente sano, sin ninguna sospecha de alguna patología, no es necesario avanzar con estudios complementarios como el ECG (Electrocardiograma). Si fuera necesario, el ECG se realizará en reposo y permite la detección de alteraciones eléctricas, arritmias, modificaciones que sugieran la presencia de enfermedades del músculo cardíaco y trastornos de la conducción eléctrica. En los adolescentes sanos, se aconseja realizar por lo menos uno al año.

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En tanto, la realización de un ecocardiograma y una ergometría dependerá de la indicación de un especialista. Si se sospechara alguna alteración cardiaca o se encuentran alteraciones en el examen físico, se solicitarán estos dos estudios para descartar alguna patología que pudiese impedir la realización de actividad física.

Fuente: Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Dra. Alejandra Angrisani, médica cardióloga (MN 136.393), miembro de la FCA.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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