Desde la infancia: malos hábitos alimentarios que podrían derivar en enfermedades cardiovasculares

Desde la infancia: malos hábitos alimentarios que podrían derivar en enfermedades cardiovasculares

Especialistas advierten que los hábitos alimentarios y la actividad física en la infancia podrían determinar posibles enfermedades crónicas no transmisibles en la edad adulta.

En países como España, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Se tratan de patologías que afectan al funcionamiento del corazón y de los vasos sanguíneos en el cuerpo. Diabetes, hipertensión y colesterol, por solo mencionar algunas, son enfermedades que han cobrado una tendencia ascendente en los últimos años.

Los especialistas advierten: la causa de las enfermedades cardiovasculares comienza en la infancia. Así lo argumenta el “Estudio Nutricional en Población Infantil Española”, promovido por las Fundaciones Española (FEN) e Iberoamericana (FINUT) de Nutrición, en colaboración con la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“Las actividades que hacemos en la vida temprana tienen repercusión en la vida adulta”, afirma Ángel Gil, presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición.

Los autores señalan que, en particular, la obesidad es una de las causas fundamentales de las enfermedades cardiovasculares en niños. En este momento, según el último estudio ALADINO, existe aproximadamente un 40 % de niños obesos o con sobrepeso. Esto, en gran parte, indica el profesor Gil, se traslada a la vida adulta y es causa de patologías cardiovasculares.

Malos hábitos alimenticios y sobrepeso en las infancias

“El 90 % de los niños que han tenido obesidad con 3 años, siguen teniendo exceso de peso en la adolescencia. Y de esos adolescentes obesos, una parte muy importante termina siendo adultos también obesos”, argumenta el experto.

Los expertos han estudiado los patrones de alimentación en edad pediátrica con el objetivo de evitar estas enfermedades en la vida adulta mediante recomendaciones nutricionales. Hallaron que uno de los nutrientes que causan recelo en la dieta infantil son las grasas.

En ese sentido, los autores insisten en que las grasas no son solo una fuente fundamental de energía, sino que también proporciona ácido graso de todo tipo, responsable de un correcto desarrollo.

“La grasa, es la principal fuente de energía en una dieta de la lactancia y, de acuerdo con la Autoridad Europea, debe suponer el 35 % y 40 % de la dieta en los más pequeños. En niños mayores de 4 años, debe figurar entre el 20 % y el 35 %”, asegura Gil.

Por ello, la ingesta de grasa aporta ácidos esenciales como el linoleico o alfa linolénico se vuelve fundamental, pero también ácidos grasos moninsaturados (presentes en el aceite de oliva fundamentalmente y relacionados con una mejor salud cardiovascular).

Sin embargo, el estudio también observó que muchos niños tienen una ingesta elevada de grasas que supera la recomendación. Pero, sobre todo, una ingesta de grasas específicamente saturadas.

“Las grasas saturadas son la grasa mala, digamos. Es la grasa que se correlaciona con un mayor riesgo cardiovascular y metabólico”, advierte la doctora Rosaura Leis, profesora de Pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinadora de la Unidad de Nutrición Pediátrica del Complejo Hospitalario.

No obstante, los expertos recomiendan no eliminarla de la dieta de los niños, pues, “al igual que el colesterol, es importante siempre y cuando no se exceda del 10 %”.

Grasas “buenas” y el Omega 3

Entre algunas de estas grasas “tan imprescindibles” se encuentra el ácido docosahexaenoico (DHA) de la serie Omega 3, que juega un papel “esencial” en el correcto desarrollo y crecimiento del niño, especialmente en el desarrollo del sistema nervioso central.

El pescado, fuente de Omega 3

“Los niños deben tener una ingesta diaria de al menos 150 miligramos de DHA para alcanzar un buen desarrollo”, aseguran los expertos.

Este tipo de ácido graso, comentan los profesionales, se encuentra, sobre todo, en el pescado azul. Sin embargo, lamentan, es deficitario en nuestra población infantil, debido a que se consume menos de las 2 a 4 piezas semanales recomendadas.

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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