Consejos saludables: de qué se trata el “Método Tokei”, una propuesta para poner en hora nuestro reloj interno y dormir mejor

Consejos saludables: de qué se trata el “Método Tokei”, una propuesta para poner en hora nuestro reloj interno y dormir mejor

Optar por un buen despertador natural con luz, desayunar con tiempo, hacer ejercicio físico o practicar la desconexión digital dos horas antes de acostarse, son algunas de las claves que propone el “Método Tokei”.

Basado en la cronobiología (la ciencia que estudia cómo nuestra vida se ve afectada por el tiempo) el revolucionario método Tokei, propuesto por el Dr. Eduard Estivill y su hija, la Dra. Carla Estivill, trata de un entrenamiento para aprender a escuchar a nuestro cuerpo y reconectar con sus ritmos.

“Tokei significa reloj en japonés. Hemos escogido esta palabra para explicar que lo que hay que poner en hora es nuestro reloj interno y, como cualquier otro reloj, necesitamos darle cuerda para que funcione correctamente”, explica el doctor Estivill.

“En las culturas orientales, hace cientos de años se hablaba ya de poner en hora los relojes internos para estar en conjunción con la naturaleza”, añade.

Los ritmos circadianos se repiten cada 24 horas

Nuestro reloj interno está genéticamente determinado y programado para actuar sobre nuestros ritmos biológicos. Algunos de estos ritmos biológicos se llaman circadianos, que se repiten cada 24 horas tanto en humanos como en el resto de los seres vivos. Lo son, por ejemplo, el sueño y la vigilia, el ritmo de nuestra temperatura, el ritmo de fabricación de algunas hormonas y muchos otros ritmos que controla nuestro cerebro.

Ritmos circadianos y tiempos de descanso

Para que nuestro reloj interno funcione correctamente, es muy importante “darle cuerda”, o en otras palabras, mantener sincronizados nuestros tres tiempos.

El tiempo interno, el social y el ambiental deben estar sincronizados

En primer lugar se encuentra el tiempo interno. Este tiempo es diferente en cada persona, y tiene que ver con el cronotipo: “El reloj biológico está programado para hacernos dormir desde las 10, 11 o 12 de la noche, hasta las 6, 7 u 8 de la mañana. Esto es lo que llamamos un cronotipo normal y que abarca al 50 % de la población”, explica Estivill.

Mientras que “el 50 % restante se reparte entra aquellos que son de cronotipo matutino, y los de cronotipo vespertino. Debemos conocer cuál es nuestro cronotipo para adaptar mejor nuestro reloj interno”, apunta.

En segundo lugar está el tiempo social, aquel que nos imponen las normas sociales del lugar en el que vivimos al que nos debemos adaptar constantemente.

Y, por último, se halla el tiempo solar, referido a las fases de luz y oscuridad generadas por el ciclo solar. Este tiempo también está alterado en algunas personas, como los trabajadores nocturnos o a turnos, y como consecuencia de la luz que emiten las pantallas.

Recomiendan ir a dormir sin utilizar dispositivos digitales

“La luz azul que emiten los dispositivos móviles puede alterar nuestro reloj biológico. Esta luz, si llega a nuestros ojos a última hora del día, detiene la secreción de melatonina que nuestro cerebro está fabricando para poder dormir. Esto implicará dificultades para iniciar el sueño”, comenta el especialista.

La cronodisrupción deriva en enfermedades graves

Cuando estos tres tiempos se encuentran sincronizados, el reloj biológico funciona bien y el rendimiento es óptimo. En cambio, cuando hay desajustes, se produce la “cronodisrupción”, que tiene graves consecuencias para nuestra salud.

“Está demostrado que las enfermedades cardiovasculares, la depresión e incluso determinados tipos de cáncer, como el cáncer de colon o el cáncer de mama, son más frecuentes cuando la gente tiene unos ritmos biológicos distorsionados”, argumenta el experto.

Así, en las personas jóvenes por ejemplo, es frecuente observar que la cronodisrupción se manifieste cuando los ritmos no se producen en el momento adecuado. Si la persona se acuesta a las cuatro de la madrugada y se despierta al mediodía estamos frente a un caso concreto.

“La población joven tiende a menospreciar el sueño, pero está científicamente demostrado que, si dormimos poco, al día siguiente nuestro rendimiento estará deteriorado”, explica el doctor. Y agrega: “El sueño es un taller de reparación y restitución de todo lo que hemos gastado durante el día. Por ello, para rendir al día siguiente es fundamental dormir ocho horas”.

La siesta es un complemento de esas ocho horas nocturnas: “una pequeña siesta, de unos 20 minutos al mediodía, nos ayuda a ser más productivos durante la tarde”.

La pandemia ha desajustado nuestros relojes internos

La pandemia ha alterado nuestros hábitos y horarios y, como consecuencia, se han desajustado nuestros relojes internos. La incertidumbre a la que estamos expuestos nos genera un cúmulo de ansiedad y tensión que afecta a nuestro sueño.

Los ambientes iluminados y relajados son parte del método

Las claves del “Método Tokei”

El método Tokei propone una serie de claves o normas al alcance de todo el mundo con el fin de poner en hora nuestro reloj interior y gozar de una mejor salud:

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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