Afirman que el estrés podría provocar dolor crónico en ciertos pacientes

Afirman que el estrés podría provocar dolor crónico en ciertos pacientes

El estrés y el dolor crónico se asocian a niveles de hormona de crecimiento y de cortisol bajos, aunque aún son pocos los casos de dolor de origen conocido. Las hormonas, sin ser causales, podrían modular el dolor. La exposición de un estudio amplía estas cuestiones.

Las hormonas desempeñan un papel fundamental en el estrés y, por ende, en el dolor, expuso el especialista Guillem Cuatrecasas, investigador del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Teknon-Clínica, en el Simposio de Dolor de la Sociedad Española de Reumatología.

Según detallaron en la exposición, el estrés crónico se puede somatizar o expresar en forma de dolor, al mismo tiempo que el dolor es causa del estrés crónico: “Estrés es una palabra muy habitual hoy en día que se relaciona normalmente con temas laborales, aunque realmente, y desde un punto de vista de la fisiología orgánica, el estrés es cualquier situación que pone al cuerpo en estado de alerta”, explicó.

Asimismo, cualquier situación que envíe al organismo un esfuerzo suplementario se traduce en estrés metabólico, desde una agresión hasta una situación de miedo, desde un episodio de fiebre a cualquier infección. Y en ese sentido, el dolor frecuente es una situación que puede provocar estrés crónico, fue lo que comentó Cuatrecasas.

El estrés y la regulación de las hormonas

Por otro lado, una de las patologías reumáticas en las que claramente se observa esta relación es en la enfermedad de la fibromialgia, “en la que coexisten a veces situaciones depresivas importantes que a su vez son situaciones de estrés crónico cuya expresión es el dolor”, sentenció.

En el ámbito hormonal del estrés -explicó el especialista-, existen básicamente dos ejes mediadores: el eje de los corticoides, que empieza a nivel del hipotálamo con la hormona CRH, continúa a nivel de hipófisis con la ACTH y finalmente llega hasta la suprarrenal liberando corticoides –la típica y clásica cortisona-. “Este es el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, eje corticoideo, uno de los grandes mediadores del estrés a nivel hormonal”, afirmó.

Por otra parte, existe el sistema adrenérgico, “que es el encargado de hacernos sudar, tener calor, sufrir taquicardias… y que depende única y exclusivamente de la adrenalina que liberamos en una situación de estrés”. Se trata de un eje de respuesta inmediata.

En ese sentido, ambos ejes están relacionados porque uno modula el otro: “La adrenalina es capaz de modificar el CRH y, a su vez, el cortisol influye sobre la adrenalina”, comentó Cuatrecasas.

Pero, aunque estos son los dos grandes ejes hormonales, existen muchas otras hormonas “que han sido olvidadas y que en una situación de dolor crónico y estrés crónico tienen mucha importancia”.

Entre ellas, Cuatrecasas señaló la prolactina, “una hormona de estrés importante de la que se desconocen sus acciones” y, también, la hormona del crecimiento “otro gran olvidado que también se sintetiza en la hipófisis y que está muy implicada en algunos subtipos de fibromialgia”.

La fibromialgia, un caso de dolor crónico y estrés

En conclusión, el experto afirma que aún no existe demasiada alternativa para un tratamiento eficaz: “El estrés es una respuesta en parte incontrolable y, como tal, no la podemos modular. Realmente, no se puede tratar la cascada de acontecimientos hormonales, es decir, si existe una situación de miedo, se libera mucha adrenalina (una reacción instintiva), de modo que no existe tratamiento y además es bueno tener esa reacción inmediata”, afirmó.

Sin embargo, “el problema viene cuando esa reacción se cronifica y da lugar a enfermedades o dolor y, posteriormente, cuando a través del dolor se perpetúa esa cascada”, señaló.

Para el experto, se puede tratar de identificar defectos hormonales concretos como, por ejemplo, que la hormona de crecimiento se mantenga en unos niveles muy bajos en caso de fibromialgia. Ante esta situación, se puede plantear un tratamiento y dispensar hormona del crecimiento a estos subgrupos de fibromialgia, estrés crónico o dolor crónico, mejorando el dolor.

Tal y como ha ocurrido con la fatiga crónica, en caso de que el trastorno hormonal comprenda niveles de cortisol inferiores a los normales, se puede suministrar un suplemento con el objetivo de observar si el paciente es capaz de modificar su dolor, concluyó su exposición Cuatrecasas.

Fuente: Agencia de Noticias SiNC

Celeste Valeria Verdicchio

Periodista Digital por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Especializada en métricas y creación de contenidos por FOPEA. Estudiante de la Licenciatura en Sociología, UNMDP. He colaborado en distintos medios marplatenses. Actualmente, escribo para la revista Maga y mi blog personal: Despuntar el vicio. Leer y escribir, siempre.+ info

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