5 beneficios del mindfulness 5 beneficios del mindfulness

5 beneficios del mindfulness

La atención plena ha demostrado ser una filosofía de vida que ahuyenta ciertos trastornos.

El mindfulness, también conocido como atención plena, es una práctica con una gran versatilidad a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas. Por eso se utiliza mucho en psicoterapia, y los psicólogos cada vez sienten más interés por formarse en programas de intervención psicológica que lo incorporen.

El mindfulness es una práctica con una gran versatilidad a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas

Los 5 beneficios del mindfulness más relevantes

  1. Ayuda a regular la ansiedad: Ninguna persona puede lograr tener un control perfecto e inmediato sobre su nivel de ansiedad, entre otras cosas porque la capacidad de ponerse ansioso es un mecanismo natural desarrollado para permitir la lucha por la supervivencia, algo que va más allá de la consciencia humana. Sin embargo, sí podemos aprender varias acciones y rutinas que, de manera indirecta, propician que la ansiedad baje cuando esta se acumula en exceso. La práctica de mindfulness es uno de estos hábitos, y funciona porque actúa tanto a nivel fisiológico como psicológico. A nivel fisiológico, la atención plena nos lleva a mantenerse en un mismo sitio sin realizar esfuerzos significativos y en lugares tranquilos, sin ruidos ni grandes imprevistos. A nivel psicológico, como veremos, actúa sobre nuestro foco atencional, de manera que este no queda comprometido por pensamientos intrusivos vinculados a cosas que nos preocupan.
  2. Permite gestionar el dolor: Mediante un mecanismo similar al utilizado a la hora de regular la ansiedad, el mindfulness puede llegar a ser usado en contextos clínicos para entrenar la capacidad de mitigar el malestar físico y el dolor. La idea clave es alejar la atención de las señales nerviosas que nos informan de que hay daño en ciertas partes del cuerpo (por supuesto, esto no funciona durante o justo después de haber sufrido una herida).
  3. Permite concentrarse mejor: Uno de los grandes enemigos de la capacidad de concentrarse en una tarea que requiere poner atención es la rumiación, o la tendencia a pensar una y otra vez el mismo tipo de cosas. Estos pensamientos llegan a nuestra consciencia de manera recurrente y nos inducen a un estado emocional determinado, dado que normalmente contienen "imágenes mentales" ante las que no podemos permanecer indiferentes. Por ejemplo, si creemos que hace media hora quedamos en ridículo frente a la cajera del supermercado y de toda la gente que esperaba en la cola, el malestar generado por eso puede llegarnos en oleadas sucesivas durante horas, una y otra vez. Del mismo modo, ciertas ideas pueden llegar a obsesionarnos y a ocupar nuestra mente a la mínima que hay algo que nos recuerda a eso, haciendo que nos perdamos en esos pensamientos y dejemos pasar el tiempo sin atender a otras cosas más importantes. Por ejemplo, si una persona tiene celos con respecto a su pareja, puede llegar a pasarse varias horas a la semana haciendo "ensayos mentales" para saber qué hacer si sus peores sospechas se confirman. El mindfulness nos ayuda a desconectar de todas estas obsesiones y pensamientos intrusivos, dado que nos lleva a debilitar la importancia que tienen para nosotros esas ideas cíclicas y esas imágenes mentales con fuerte carga emocional.
  4. Propicia la creación de relaciones sociales más sanas: El mindfulness se basa en una filosofía de vida por la que no nos dejamos llevar por los juicios morales apresurados a la hora de interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor. Nos hace ver que, vistos desde la distancia, desde una posición neutral y puramente descriptiva, nada es tan grave como lo que nos parece al vivirlo en primera persona, y que en todo caso debemos reaccionar ante lo malo desde una mentalidad constructiva y de reparación del daño, no a partir de la voluntad de venganza o escarnio (hacia uno mismo o hacia los demás). De esta manera, el mindfulness puede hacerse notar en las fórmulas de resolución de conflictos entre personas que adoptamos, y esto se plasma en nuestra capacidad para mantener relaciones afectivas.
  5. Facilita el sueño: A causa de buena parte de los beneficios del mindfulness que hemos visto hasta ahora, esta práctica consigue ser de ayuda a la hora de conciliar el sueño, algo que agradecen sobre todo las personas con insomnio y otros trastornos del sueño. Realizar ejercicios sencillos de Atención plena pocos minutos antes de irse a la cama es una muy buena rutina para mantener un buen horario para dormir, aunque debe ser combinada con otras rutinas de la higiene del sueño.

Katia Appelhans

Soy redactora hace varios años y siempre tuve una fuerte pasión por la escritura. Estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA, con orientación en periodismo. También, y fue lo que despertó mi interés por la salud y el bienestar, realicé el profesorado de yoga y actualmente estudio Asistente de Nutrición y Alimentación Saludable. Me parece fundamental que los hábitos saludables formen el 80% de nuestras vidas, con eso me refiero al ejercicio regular y la buena alimentación. ¡Ah! Además comparto recetas saludables en mis redes.+ info

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